Hace unos días leí en un periódico que la manifestación a favor del laicismo y en protesta por la venida del Papa que tuvo lugar el día 17 de agosto estaba convocada por AMAL (Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores), España Laica y Redes Cristianas. Cuando leí lo de Redes Cristianas creí que era un error informativo. Poco después vi otra vez el nombre de Redes Cristianas como coorganizadores del evento, tras lo cual decidí buscar en Internet para ver qué era eso de las Redes Cristianas. Pues bien, resulta que las Redes Cristianas son un colectivo de cristianos que cuestionan ciertos principios jerárquicos de la Iglesia, abogan por la igualdad material (muy en la línea de la Teología de la Liberación), por la igualdad de la mujer dentro de la Iglesia, etc… Incluso aceptan la homosexualidad como una opción vital legítima. Cuanto menos me parece sorprendente que haya cristianos que piensen así. Y no sólo me parece sorprendente, sino que me parece estupendo. Sin embargo, la base del grupo no dejaba de lado la Buena Nueva del Evangelio, como era de esperar. Y eso siempre da para pensar. Considero positivo el hecho de que ateos y cristianos estén en una misma manifestación en contra de lo que, evidentemente, es una muestra de histeria colectiva y de fanatismo religioso. Y es inteligente incluso que ese grupo de cristianos reivindiquen unos ideales sociales con los que, en principio, podría estar de acuerdo. Sin embargo, en el fondo de su doctrina está la hipótesis divina, la culpa, el pecado y la redención. Y eso no puede ser bueno, en ninguno de los casos.
El ser humano es un animal que es consciente de su propia finitud y de su impotencia para poder rebasar los límites de su existencia. Eso es lo que hace al ser humano el más infeliz de los animales. Sin embargo es el animal que más capacidad tiene para elaborarse a sí mismo en base a su propia experiencia. En ese proceso de elaboración aparece insistentemente esa vivencia angustiosa de ser un animal pequeño, frágil y finito en un universo que amenaza con ser inmenso, todopoderoso e infinito. Y claro, aquí están las características de Dios: grande, todopoderoso e infinito. Esa sensación que tiene el ser humano de estar frente a algo grande es una vivencia que genera un sentimiento de asombro, pero también de miedo. Ser tan pequeño frente a algo tan grande. Y bien, esa sensación de miedo es la que aprovecha y fomenta la religión.
El ser humano tiene miedo a la muerte, al dolor, a la soledad…, a todas esas cosas que lo empequeñecen y lo hacen frágil. Esto les pasa tanto a los creyentes como a los ateos. Sin embargo, la diferencia está en que ese sentimiento de ser insignificante ante algo tan grande los creyentes lo proyectan en una figura personal, que llaman Dios. Los ateos sencillamente se maravillan ante la Realidad, ante la Naturaleza. Esto es, el sentimiento básico es el mismo: miedo a la finitud, a la impotencia y a la incertidumbre. Lo que diferencia una posición de la otra es lo que se hace con ese sentimiento: unos lo enfocan hacia una figura personal ficticia y otros hacia la realidad en sí. Los creyentes desprecian la realidad para divinizar un ideal (un ser personal inmenso, todopoderoso e infinito) mientras que los ateos divinizan la realidad, no acuden a ningún ideal, se quedan en lo terreno. Y hasta aquí, todo sería tan sólo una cuestión de creencia. Cada uno cree en lo que quiere. Pero todo no acaba ahí…
El problema básico del cristianismo es que se aprovecha del miedo del otro para inculcar unas creencias perversas. El ser humano tiene miedo a la incertidumbre, el cristiano lo percibe y hace hincapié en el valle de lágrimas que es la realidad, para así acabar invitándole a que acepte una doctrina de la seguridad y de la salvación. El cristiano envidia a aquellos que son capaces de vivir por sí mismos, sin la hipótesis divina. Como los cristianos no son capaces de soportar ni de aceptar que otro sea capaz de hacer lo que ellos mismos no pueden hacer (vivir la vida sin Dios), directamente se las ingenian para convencer al que diviniza la realidad de que la realidad es un valle de lágrimas y de que sólo la fe en Dios salva y colma la angustia. De esto me convencí plenamente un día que un par de abuelitas me pidieron por la calle que las escuchara. Me empezaron a hablar de Dios, les dije que era ateo, y su respuesta fue “¿Pero tú sabes que en el mundo hay mucho dolor y enfermedad, no?”. La dulce abuelita se reveló como el peor de los lobos, que es ese que quiere crear inseguridad en el que vive tranquilamente sin necesidad de salvar su alma. Una vez está creada la inseguridad ya se es presa fácil para las mentiras del envidioso y del resentido.
Los cristianos son lobos con piel de cordero. Llámese Vaticano o Redes Cristianas. Con los de Redes Cristianas quizá se puedan compartir ciertos planteamientos con respecto a las preocupaciones sociales, pero no creo que la doctrina de fondo que defienden sea beneficiosa para ningún individuo, ni siquiera para ellos mismos. Por muy abiertos que sean, en el fondo está la idea del Pecado Original, del Paraíso Celestial y del Dios-Padre redentor. Y estas ideas debilitan y limitan las potencialidades del individuo, que siempre puede llegar mucho más lejos de lo que otros puedan hacerle creer. Decía Spinoza que “nadie sabe lo que puede un cuerpo”. Y es la religión lo que, con su énfasis en lo espiritual e inmaterial, limita lo que puede un cuerpo. Spinoza lo tenía claro y por eso se atrevió a decir “Deus sive Natura” (o lo que viene a ser lo mismo: Dios es la Naturaleza). Y de ahí al Artículo VI de la “Ley contra el cristianismo” sólo hay un paso:
“A la historia sagrada se le llamará con el nombre que merece, historia maldita; las palabras “Dios”, “salvador”, “redentor”, “santo”, se las empleará como insultos, como divisas para criminales.” (FRIEDRICH NIETZSCHE, El anticristo).



Sólo diré una cosa, porque no tengo demasiado tiempo, pero ai, qué suerte tienen tus alumnos.
ResponderEliminarEa.
Mu chulo! un día tenemos que hablar de esto largo y tendido, porque por aquí me puedo volver loco... aunque qué coño!! ESTO ES UN MANICOMIO!!!
ResponderEliminarEl caso es que yo sospecho, desde los 20 años aprox, que la biblia es un libro escrito por gente brillante para inculcar unas normas de convivencia y puede ser entendida, básicamente, de dos maneras. Por una parte, creo que está diseñada para aprovechar el miedo de los individuos "débiles" ante la enormidad del universo y, mediante él, ejercer una coacción sobre las personas en su conducta . Por otra parte creo que también se presta a que gente más "escéptica" la interprete y, con ello, se pueden sacar cosas interesantes.
Recuerdo cuando me explicaron la santísima trinidad, ese día me quedé con el culo torcío. Padre, hijo y espíritu santo que es uno y, además, están en todos nosotros. Vaya movida para un chavalito de 7 años. El caso es que con el tiempo he llegado a mi propia interpretación de esta figura estrella del catolicismo. Pienso que la santísima trinidad no es ni más ni menos que un ser humano, diseccionado en tres de sus vertienetes más visibles. Por un lado, está el hijo. De naturaleza material, que se enfrenta al mundo y comete errores. Por el otro está el padre, juez supremo y con capacidad de perdonar al hijo y/o abroncarlo. Y el espíritu santo, que es una cosa maravillosa que sale en los momentos molones. Pues para mí esto es blanco y en botella. Podríamos identificar al hijo con nuestra máscara social, el comportamiento del día a día. El Padre es nuestra conciencia, o mejor, es esa voz interior nuestra con la que decidimos si comemos arroz o pasta cuando estamos solos o si estamos haciendo bien o si haremos bien si. Y el espíritu santo son los momentos en que estamos sembraos, llámalo inspiración o llámalo como quieras.
En fin lo dicho, que yo soy más de la esteban. Fundemos una religión. Detergente. Hornillo con grill.
Seguid con esto, por el amor de Dior. Yo no me veo capacitada para aportar, pero sí para estolquear todo cuanto digáis ·_·
ResponderEliminarCualquier texto, bíblico o no, siempre se presta a unas interpretaciones que son mejores que otras. Lo de la Biblia como libro de contenidos morales ya lo comentaba el propio Spinoza en el "Tratado teológico-filosófico", en el cual explicaba los milagros narrados en la Biblia de un modo natural, dejando de este modo los contenidos morales como el núcleo fundamental del texto. La Biblia es un libro que desde el punto de vista literario es valioso, pero si es así, no sé por qué no se podrían sacar interpretaciones morales interesantes de la "Odisea" de Homero o del "Cantar del Mío Cid".
ResponderEliminarYo también fui educado en una familia cristiana. Diré más. Fui creyente practicante, de ir todos los domingos a la iglesia, hasta los 14 años. Lo de la Santa Trinidad nunca me pareció raro del todo. Teniendo en cuenta que Dios era un ser que vivía durante toda la eternidad y que un buen día hacía algo a partir de la nada..., lo de la Santa Trinidad me parecía un interesante juego de manos sin más. Dios era un jefazo, y si podía crear el ser a partir de la nada, sería capaz de ser tres personas o las que le diera la gana. Lo dicho, un jefazo cósmico.
He de reconocer que tu lectura de las tres personas en una me parece atractiva. Sería algo así, citando a un predicador religioso actual, como el estado líquido, sólido y gaseoso del agua...
Gema, di algo también. Capacidad tienes de sobra.
En la tontuna soy casi la reina del aporte, pero más allá de eso me vuelvo pato. Pero eh, leeros mola mucho.
ResponderEliminarY ya si eso, a dormir.