lunes, 8 de agosto de 2011

La docencia como problema

  Sí, soy profesor, y no soy funcionario. Y en un punto me da igual. Dicen que las cosas están tan mal que cualquier día los alumnos van a venir con metralletas a clase y nos van a agujerear. Pero, la verdad, lo que yo me pregunto es si no será al revés. Si no llegará un momento en que los profesores irán con metralletas a clase y acabarán con todos. El otro día lo comentaba con un compañero. Nos reíamos, pero la verdad es que no tiene ni gracia. Ir todos los días a repetir un programa establecido por el Estado que, en realidad, no tiene ni pies ni cabeza. Se esfuerzan por hacer unas programaciones que tengan lógica. Y cuanto más se esfuerzan más absurdas y contraproducentes son. Por otro lado, alguien dirá que el buen profesor ha de ser creativo. Claro, si tienes un programa de selectividad que tienes que cubrir, no sé dónde estará la creatividad. Si queréis les explico a Nietzsche vestido de pavo real, a la pata coja, sobre un taburete. Con suerte me meterán una paliza. En el mejor de los casos dirán aquello de "este tío está rayao" (a veces es lo único que saben recitar de memoria). Lo que yo me pregunto es cómo se puede ser creativo con unos programas de mierda, con un alumnado que se caracteriza por el desinterés más absoluto por lo que les rodea (un alumna el otro día no sabía lo que era el Festival de Benicàssim porque nunca había oído hablar de él) y por un cinismo que ni ellos mismos entienden, pero que sin quererlo ellos les convierte en carne de cañón del departamento de psiquiatría del centro sanitario más cercano. Sí, asco y miedo en Valencia, en España, y en este puto mundo de mierda. La docencia en realidad no existe como problema. Aquí la cuestión es cómo lidiar con una pandilla de memos -los padres, los hijos, los burócratas que diseñan los planes de educación- que hacen que los alumnos vengan a clase con ganas de nada, porque es que ya ni les hace ilusión ir a hacerse porros al parque (para mí eso ya sería una manera más que digna de manejarse en la realidad)

  Sí, bienaventurados los que tienen vacaciones, y bienaventurados también todos aquellos que tienen un curro alienante y mal pagado, porque se dan cuenta de que ni el reino de los cielos será suyo ni hostias en vinagre. Igual no tengo razón en nada de lo que he dicho. Pero ¿sabéis qué? Me da igual.   A todo esto, buenos días.

2 comentarios:

  1. La docencia no existe, son los padres.

    ¿Lo del FIB es real? suspéndela.

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  2. Sí, lo del FIB es real. No hace falta que la suspenda. Posiblemente se las apañe ella solita sin mi ayuda.

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