Me pasé años pensando que existía un libro llamado "La autopista de Elvis". Nunca me quedó demasiado claro a qué hacía referencia el título, pero sospechaba que tendría que ver con su carrera. Y no, resulta que hace un tiempo comprobé que lo que yo pensaba que era una autopista era algo un poco diferente: una autopsia.
Los lápices de cuando éramos pequeños estaban hechos con madera de cerdo, no de cedro.
En Valencia hay una calle que se llama Baró del Cancer, y no Barò de Carcer.
Y donde yo veía una crepería, resulta que había una ortopedia. Pero eso ya no es dislexia, es gula y astigmatismo y miopía.
Por cierto, odio mi trabajo y ya somos a lunes. Me van a disculpar, pero FFFUUUU.
Yo me iba de mierda, y no de merienda. Y el chico que te mira si te estás quedando ciego era el ocultista, que no el oculista.
ResponderEliminarPor cierto, siempre que escribo la palabra "seco" escribo primero "sexo", y luego corrijo.
Y lo dejo estar aquí.
De hecho, olvidé decir que me pasa hasta con el nombre de este blog. Para mí no es un manicomio; es un matrimonio.
ResponderEliminarEso sí, lo de irse de mierda y después al ocultista me ha llegao. Pero me ha llegao mucho, ¿eh?
Cualquier día igual se convierte en "Matrimonio de colegas". Nunca se sabe. Por cierto ¿hay algún concierto o evento cultural remarcable en Barcelona este fin de semana?
ResponderEliminarPues me pillas que no sé. ¿Poooor?
ResponderEliminarAndy Lozeau visita la ciudad condal, y quería saber agenda. Así de sencillo.
ResponderEliminarRatas!! Pues miraré de enterarme de algo!! Que con la cosa de no hacer vida entre semana en Barcelona, y lo de vivir en clausura el fin de semana estoy un poco alejada de la vida y esas cosas!!
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